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Centro Legal para Inmigrantes
Un afiliado de la red de Justicia Para Nuestros Vecinos
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Agradecimiento Especial

Elizabeth Jane Shanahan, “Jane,” a través de cinco años de investigación familiar, recientemente descubrió que su mamá, Santos, y su abuela, Jesusita, eran inmigrantes indocumentados.

Fue su descubrimiento que llevo a Jane a financiar a organizaciones como el Centro Legal para Inmigrantes, que proporcionan información y oportunidades para ayudar a inmigrantes encontrar paz y estabilidad en los Estados Unidos. Fue a través de esa valentía y fortaleza materna a navegar las aguas del Río Grande y luego a través del nuevo idioma y cultura, el papeleo y el camino a la ciudadanía, lo que conmovió a Jane a devolverle a la comunidad inmigrante.

Somos agradecidos por el apoyo que Jane proporciona, particularmente por ayudar crear este sitio del web y por la producción de Guia de Derechos y Planificacion.


Soy muy agradecida de poder apoyar el trabajo y misión del Centro Legal para Inmigrantes. Mi abuela fue una mujer de valor y fortaleza –igual como las familias que van a ILC para conseguir ayuda y sus abogados lo proveen. Ella viajo a los Estados Unidos para una vida mejor. ¡Ella se dio a si misma y a sus hijos una vida aún mejor, y sus nietos y sus bisnietos una vida maravillosa! Su legacía vive aquí y en México.

–Elizabeth Jane Shanahan


Honrando el Viaje

La investigación familiar de Jane es extensiva con cartas, fotos, y documentos contando la historia de los desafíos de una valiente inmigrante mientras navegaba por el camino a la ciudadanía en los Estados Unidos. Honramos su viaje a continuación:

Hace casi 100 años una joven mujer, Jesusita, viajó hacia el norte para arriesgarse con la esperanza de una vida mejor para ella y sus hijos.

Ella necesitaba valor, fortaleza, y resistencia para enfrentarse a un nuevo comienzo, sin conocer el idioma o la cultura, al igual que miles de personas han necesitado antes y después de ella. Ella tenía la responsabilidad adicional de dos niños pequeños que tenía que alimentar y proteger. ¡Debía haber sido miedoso! ¿Quién sabía que había al otro lado de la frontera mexicana?

Pero ella aprovechó esa oportunidad y cruzó, cumpliendo así su destino.

 

Los primeros registros la encuentran en Nuevo México. Luego viajo con sus hijos a Wyoming, siguiendo el trabajo de la remolacha azucarera, y finalmente se estableció en Colorado.

Jesusita también pudo ayudar a otros inmigrantes a largo del camino. Cuando ella construyó su casa en Ft. Lupton, CO, ella tenía varios alquileres construidos en la tierra para ayudar a los recién llegados con comida, refugio y encontrar trabajo. ¡Ella era bastante emprendedora!

Jesusita escribió en sus cartas a su hija, Santos, la importancia de obtener una educación, si no “uno trabajaba como un burro.” Jesusita tomó clases de inglés y ciudadanía. ¡Ella escribió en sus cartas a Santos que ella era viejita, pero le encantaba aprender!

Qué valentía y fortaleza tomó para resistir los prejuicios de los demás.

Jesusita les enseñó a sus hijos a aceptar y abrazar las tradiciones de su nuevo país. Su hija Santos asumió su nueva cultura con la misma valentía y fortaleza que su madre había hecho. Dejó la seguridad de la vida en Colorado y se casó, se mudó a Nebraska y empezó un nuevo comienzo. Santos también lidió con prejuicios en el sudeste de Nebraska. Ella lo enfrentó y tuvo la resistencia para superarlo.

Aunque ninguna de estas mujeres pudo ir a la universidad, es gracias a ellas, mi abuela y mi madre, que puedo honrarlas con The Jesusita and Santos Baros Courage and Fortitude Fund.

–Elizabeth Jane Shanahan